Anaxágoras introduce un doble principio a la hora de explicar la realidad, a saber, uno pasivo, la materia, y otro activo, el νοῦς. El νοῦς (inteligencia, mente, razón, etcétera) no es un dios trascendente, sino una fuerza cósmica semejante al λόγος de Heráclito o al Amor (Ἔρος) y al Odio (Νεῖκος) de Empédocles. Aristóteles critica este νοῦς porque sólo ven en él una suerte de “empujón” que imprime movimiento a las cosas. Fraile señala que la función del νοῦς no es creadora ni siquiera ordenadora, sino meramente impulsora de movimiento. En cambio, Simplicio nos decía: «La Mente gobierna todas las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las más pequeñas […] La Mente ordenó todas cuantas cosas iban a ser, todas cuanto fueron y ahora no son, todas cuanto ahora son y cuantas serán […]»1. El caso es que el movimiento que imprime el νοῦς provoca…
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